Tres mininos
Mayordomos de la creación
Cuando iba en la universidad tenía un perrito chow chow llamado Goldy, en su paseo nocturno nos encontramos, mi mamá y yo, una coquita (o tortolita) herida. La recogí, y pensé si mañana sigue viva, la llevo al veterinario. El pájaro al día siguiente seguía con vida así que fiel a mi palabra, la llevé a la Facultad de Veterinaria de mi universidad en donde tienen un hospital dedicado a las aves.
Estuvo al menos dos semanas internada la coquita. Mi rutina en ese tiempo consistía en ir a clases, pasar a verla al hospital y regresar a casa. Buena parte de mi beca se fue en esa cuenta del veterinario, aunque también recibía ayuda de mi hermana que ya trabajaba. Uno de esos días en los que iba caminando hacia Veterinaria, platicaba con un amigo, le contaba toda mi travesía con el pájaro y cómo mi deuda crecía. Él me escuchaba y al final me dijo: Yo la hubiera dejado ahí. Supervivencia del mas fuerte.
He notado que como creyentes podemos ver un animal herido y responder una versión “cristiana” de este dicho darwiniano: Yo la hubiera dejado ahí. Es un mundo caído.
Recordé este suceso porque el domingo del partido México- Inglaterra -en donde nos descalificaron- recibimos tres gatitos en nuestro hogar: Piccolo, Venecia y Semillita. Un macho y dos hembras.
Tres amigos de la iglesia habían visto unos gatitos en el estacionamiento del salón de eventos que se renta los domingos para la reunión general. Algo curioso que nos sucede a mi esposo y a mí es que las personas sienten la confianza de acercarse a nosotros cuando ven algún animalito en problemas. Así que al terminar el servicio, regresábamos con tres gatos a casa.
Llevamos a los gatos al veterinario, el médico los valoró y recetó su tratamiento. Esa noche no quisieron comer nada, solo durmieron. A diferencia de muchos otros gatos que hemos recibido, estos tres michis venían muy mal. Todos tenían infección en los ojos, moquitos, estaban bajos de peso, traían hipotermia y una gata estaba infestada de pulgas —conté hasta 300 pulgas—.
Al día siguiente una gatita seguía tan mal que el veterinario recomendó dormirla y así lo hicimos.
En mis posts Mi amiga la rata y El secreto extraterrestre, he reflexionado cómo es que la misericordia no es un recurso limitado solo para la humanidad también se extiende a los animales, que Dios se goza en su creación, que todo fue creado por medio de él y para él, y nosotros como portadores de la imagen de Dios somos lo más cercano a lo que ellos podrán experimentar de Dios en esta tierra.
Hoy quiero hablarte sobre ser mayordomos de la creación.
Génesis declara:
Entonces Dios dijo: «Hagamos a los seres humanos a nuestra imagen, para que sean como nosotros. Ellos reinarán sobre los peces del mar, las aves del cielo, los animales domésticos, todos los animales salvajes de la tierra y los animales pequeños que corren por el suelo».
Así que Dios creó a los seres humanos a su propia imagen. A imagen de Dios los creó; hombre y mujer los creó.
Luego Dios los bendijo con las siguientes palabras: «Sean fructíferos y multiplíquense. Llenen la tierra y gobiernen sobre ella. Reinen sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que corren por el suelo». Génesis 1:26-28 NTV (énfasis añadido)
Al leer el pasaje no puedo evitar preguntarme, ¿reinamos los peces, las aves, las mascotas, los animales domésticos, los animales salvajes, los pequeños y grandes según el carácter de Dios?
Si miras las cifras de animales traficados, violados, maltratados y abandonados, la respuesta es clara, no lo hacemos.
Reinar sobre la creación no es una sugerencia, ni algo para sólo algunos a los que les gusta los animales, es un mandato para todos los que portamos su imagen.
El pecado ha corrompido la creación, la muerte y enfermedad se asoman, y como nos sucedió con Semilla, la mejor manera de reinar sobre alguno animales es ayudarles a morir. Semillita no ha sido el primer animal que hemos tenido que dormir, han existido otros que con tristeza hemos tomado la decisión de parar su sufrimiento: Una perra con un tumor tan grande e infectado que supuraba, un cachorro comido por larvas de moscas y ahora ella, una gatita tan débil, con anemia y enferma que ahora descansa en nuestro jardín.
Nuestro Señor Jesús nos ha mostrado cómo y qué significa reinar en su reino. En el Reino de los Cielos el mayor es el que sirve al menor:
Pero Jesús, llamándolos junto a Él, dijo: Ustedes saben que los gobernantes de los gentiles se enseñorean de ellos, y que los grandes ejercen autoridad sobre ellos. No ha de ser así entre ustedes, sino que el que entre ustedes quiera llegar a ser grande, será su servidor, y el que entre ustedes quiera ser el primero, será su siervo; así como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar Su vida en rescate por muchos. Mateo 20:25- 28 NBLA (énfasis añadido)
Si bien en este pasaje Jesús habla claramente de personas, el paradigma del mayor sirviendo al menor es un eco de amor que encontramos resonando en toda la biblia. Es un eco de amor porque Dios quiso venir a este mundo para rescatarnos, a nosotros y a su creación de la corrupción del pecado con gran esperanza, la creación espera el día en que será liberada de la muerte y la descomposición, y se unirá a la gloria de los hijos de Dios1
He reconocido que el llamado del Señor de reinar sobre la creación es ser un servidor de todos, animales incluidos.
Personalmente me ha ayudado mucho meditar en la palabra mayordomo. La palabra mayordomo viene del latín maior domus; literalmente ‘mayor o principal de la casa’. La definición de la RAE es: Criado principal a cuyo cargo está el gobierno económico de una casa o hacienda.
Si volvemos a Génesis, vemos que Dios nos ha colocado como los mayores dentro de su creación, pues somos los únicos que portamos su imagen. Además nos ha dejado la administración de lo creado, por lo tanto, somos los mayores en esta casa llamada Tierra, que le pertenece a nuestro Creador. Así que, he acuñado el término mayordomos de la creación cuando pienso en mi papel frente a la flora y fauna del mundo bueno de Dios.
Las palabras de mi amigo no creyente resuenan supervivencia del mas fuerte, al igual que los comentarios que he escuchado -tristemente- de creyentes es un mundo caído, pero sobre esas voces, se levanta una voz de trueno que dice ellos reinarán. Hemos decido como familia escuchar esa voz y ver de primera mano cómo el amor puede convertir a dos gatitos luchando por su vida en dos gatos que duermen plácidamente en mi regazo.
Verme como mayordomo de la creación no solo me ayuda a extender misericordia hacia tres gatitos o una coquita, también me recuerda que mi señor Jesús vino a servirnos y en ese acto de amor de él, yo misma me encontré en su regazo.
Romanos 18: 20b-21


Tus escritos siempre me hacen reflexionar sobre mi trato hacia la creación de nuestro Dios, muchas gracias! 🤍
Qué bello, me conmovió el final. Gracias por este constante recordatorio, Sandra, de que Dios no es indiferente a Su creación y, por ende, nosotros tampoco debemos serlo.